De sobra se sabe que observa a lo lejos, sus manos llenas de mentiras. Se atreve con el manejo, y cree que yo no me entero. Pero lo que para ella es un recreo, para mí es mi vida.
Jamás se me hubiera ocurrido invitarla a mi genial boda. Pues no es mujer de fiar, arpía como ninguna, le gustan las vidas ajenas, y vete tu a saber que más.
Yo creo que esta resentida porque no me la quise follar, pero tiene una idea equivocada de mi forma de amar. Solo una vez en mi vida fui infiel, y de eso hace ya montones de años. Creo que tenía 22 años. Con el resto siempre fui leal, siempre lo he sido.
Si bien la mayoría salieron mal, esta vez el amor ha dado en el clavo.
Ya ni bebo, y apenas voy a los bares, mucho menos a una iglesia y menos de las tuyas, pero tú zorra envidiosa gustas de la religión.
De ella es la traición una y mil veces, por algún motivo no se olvida de mí. Se ve que siempre dejo huella.
Ah, y mi matrimonio es libre, sigo con mis horarios raros, y mis vicios y mi forma de vivir, porque siempre voy de cara, no es como el suyo que se fue con el más tonto. Yo en cambio me quede con una mente despierta y un corazón de oro. Cosa que la arpía no tiene, pues su veneno es ponzoñoso.
Envidiosa, cotilla, manipuladora, mete mierdas, es un poco el tipo de mujer que jamás me pondría, el tipo de mujer casada que nunca me follaría, pues yo no follo con mujeres casadas, mucho menos con ella.
Solo mi Mery y cuando apetece. El resto son sobras del camino que la arpía no ha conocido, ya quisiera.
Métete en tus asuntos Aloixe Gurrutxaga, que te tengo hace tiempo calada, y no escribas ni te metas en éste mi blog, ni en ninguna de mis webs, ni en mis dispositivos, o iré hasta allí solo para envenenarte.
Zorra cotilla religiosa.

