ELLA

De repente volví, volví a mis manías, a mis inquietudes. De repente los abrazos se me hacían fríos, y la cabeza respondía a todo pensamiento. Cruce el umbral de los malditos, ese del que no puedes escapar ni un segundo. Y cada mirada era un abismo, cada murmullo un griterío, cada luz un fogonazo y cada relación un cadáver. Quise regresar a la calma, regresar al silencio mental, pero ya era demasiado tarde para dejar de sentir. Arrasó con fuerza todo mi interior y me habló de la maldad de la gente, me dijo que no era nadie y que lo único que importaba era descubrir la verdad oculta. Me llenó de dudas y de malos pensamientos que para nada eran míos, se burlo de mi consciencia y maltrató mi corazón. Así es como con el tiempo intente no relacionarme con nadie, pues cada palabra ajena producía un torrente de pensamientos masivos sin compasión para conmigo. Tras esa fase horrorosa, me tiré al humor en soledad, cual momologista sin público que deja a las palabras fluir en voz alta para con estas insonorizar las interiores. Así estuve mucho tiempo, aplacando cada pensamiento con un humor negro abrumador el cual conseguía que me oyera por fuera en lugar de por dentro. Y es que si bien es bueno mirarse el interior, no lo es tanto cuando la locura te ha invadido por dentro. Hay momentos en los que puedes llegar a aprovecharte de ese tormento y canalizarlo en algún fruto más bello, o dosificar la ansiedad en un respiro profundo, pero si ha llegado a ti, ten seguro que te observara noche y día, te robará tu esencia, te dificultará el habla para con otras personas, tu capacidad de concentración estará bajo mínimos y, en ese momento tienes solo dos posibilidades, o parecer un verdadero tarado, o parecer un autentico tonto. Cosa que ninguno de los que han cruzado el umbral lo es.

Yo se que volverá a atormentar mi conciencia y volverá a dañarme las entrañas, tan solo se ha cansado de jugar ha hacerme débil. Sé que puede volver cuando todo vaya demasiado deprisa, cuando el tiempo se cronometré y cometa algún pequeño error. Y tendré que volver a calcularlo todo para que ella no se apodere de todo mi ser. Y tendré que reprimir los movimientos oculares y los gestos faciales que su presencia me produce en un intento de que nadie sospeche que estoy sufriendo.

La cárcel mental, algo agotador a la vez que implacable, un estruendo interno que recubro con las dos únicas armas que pueden con ella. Una es la música, y otra el humor desesperado. Con ellas  llegaras poco a poco a tener unos minutos, quizá horas, de reconfortante silencio interior, y tras pasar por muchas batallas para lograrlo, despertarás un día siendo alguien reconocible para ti mismo, aunque cada vez que regrese, cada vez que vuelvas a cruzar el umbral, algo de ti cambiara una y otra vez.

Por suerte uno tiene cierta practica y sé qué es lo que me viene bien para mitigarla, ya no voy a donde en realidad no quería ir, ya no alimento batallas con quién no entiende la diferencia entre el valor y la temeridad, ya no me expongo al día habiendo dormido poco o nada. Dormir, si puedes, es la mejor manera de reiniciar el cerebro, si bien ella es capaz de meterse en tus sueños y hacer que despiertes con su presencia.

Por suerte no está estos días, semanas, algún mes, y he podido regresar de esa batalla solitaria de la cual muchos no volvieron. También te digo que un buen trago de Whisky en el momento adecuado la paraliza, sin duda, y hay más drogas que la desintegran, como por ejemplo el MDMA, esta hace que tú mente deje de crear por si misma y de pronto te envuelva una paz que llevabas tiempo necesitando. De igual manera hay otras drogas que la alimentan y que potencian su presencia.

Por mi parte ahora la controlo sin aditivos, pero te aseguro que se como frenarla a base de intoxicarme el cerebro.

Cuando tu creatividad se haga dueño de tí, es el primer escalón para pasar el umbral, si subes otro escalon más, ya no se irá en mucho tiempo. Es una paradoja, lo mismo que la destruye (el arte y alguna droga) es lo mismo que la despierta, y ahí es donde tu verdadero ser tiene que luchar para recuperar su propia identidad.

No dudes en que se bastante sobre ella, y por eso se que no es un juego de niños, y se que a la vez ella es indemostrable, nadie puede demostrar que la estás sintiendo, no puedes probar lo que te sucede, incluso puedes fingirla para un fin médico y nadie sabrá si es cierto o no que ella está en tí. De ahí lo que decía antes de que o te conviertes en un tarado, o en un tonto, y creeme, no soy ninguna de las dos cosas.

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