Hoy es un nuevo tiempo, tiempo de convivencia junto a mi ser amado, y me doy cuenta de que tanta soledad me trajo buenos y malos momentos, pero a mis casi 51 años entiendo que fue una búsqueda en el arte y en la vida, y que es ahora cuando menos necesito. Me refiero al arte. La inteligencia artificial se ha comido a los creadores y las ganas se diluyen entre un divertimento secillo en cuanto al sentido de crear letras, si bien éstas serán la semilla de un próximo libro.
Llevo cerca de 5 años en otra ciudad, en otra realidad, ciudad en la que no me conoce casi nadie, lejos del obligado saludo diario y cerca del más puro anonimato. Y me siento bien, a pesar de llevar años sin casi tocar una sola nota. Para algunos será la culminación de un fracaso, para mi lo que siempre fue en intervalos de más o menos tiempo, lo que realmente buscaba. Sencillamente vivo alejado del ruido y no necesito expresarme con mis dedos, si en cambio con mis palabras, pero menos.
Por eso en este tiempo inventé a 2 persobajes:
1 Arbusto Crower, con el cual he creado 12 álbumes llenos de improvisación en el canto pero a su vez de minuciosa y elavorada escritura. Un personaje algo oscuro pero con sentido del humor, pues es algo que nunca perdí, aunque no lo parezca. Jamás perdí el sentido del humor.
Y luego otro personaje más comercial llamado Hal Spaizy, eficaz e incisivo guerrro artistico que transita entre la batalla y el amor consciente, con letras más o menos brillantes y con todas las herramientas tecnológicas del momento, lanzando canciones que comparto en su canal de Youtube y que poco a poco van saliendo en las plataformas digitales.
He de decir que ambos personajes están muy alejados de mi habitual arte, aunque ese mi arte fue moldeandose para terminar en discos improvisados con un toque de valor y vanguardismo. Y luego recopilé un buen puñado de temas en un triple recopilatorio (quádruple en digital con un cuarto disco con directos de TIRRITARRA) que creo que quedó como perfecto final de una carrera musical realizada a trompicones, entre la genialidad, la artesanía, la búsqueda, la exploración de uno mismo y los momentos de dolor y sufrimiento, sin olvidar a las partes más surrealistas y absurdas de un caminar entre la locura y la razón.
Ahora estoy parado, como he dicho llevo años sin tocar, cosa que no me inquieta, pues esto ya me sucedió en varias ocasione en el pasado y al tiempo resurgió la chispa. Además, acabo de adquirir un equipo totalmente renovado con la idea de empezar a trastear nuevamente con la música creada a la ya antigua usanza. En el estudio tengo todo lo necesario y más para lograr crear una nueva obra, si bien como siempre no hay nada seguro, ya que no soy de esos creadores (para mí fríos) que saben desde el principio que es lo que van a crear, y utilizan plantillas en sus proyectos con los instrumenos ya ordenados para comenzar el oficio. En mi caso la creatividad es caótiica y desordenada que poco a poco ella misma va cogiendo su forma y su orden. Claro que parto de ideas, claro que puedo llegar a saber si, por ejemplo ,en una idea le va a quedar bien un piano o un violin, pero realmente me dejo llevar, de ese modo encuentro en la búsqueda la mayor inspiración.
Por otro lado me encuentro bien acompañado por Mery, la cual hace que mi ser se estabilice y encuentre en ella y en su chaval la cordura que tantas veces me faltó. Y un puñado reducido de amigos que nos vemos de cuando en cuando. No necesito más.
Solo queda decirte a tí que si has leído hasta el final habrás comprobado que tanto la soledad como el sufrimiento han sido compañeros en días duros, pero a la par, muchos otros de lucidez y dicha han hecho de mi vida un viaje aiucinante, que siempre he de agradecer.
La cabeza la cobservo, y el corazón lo tengo abierto de par en par.
En cuanto al arte…. sé que volverá a mí, a pesar de haberme acomodado en una realidad sin grandes responsabilidades teniendo el tiempo a placer. Ya no son días en los que como cantaba el gran Rafael Berrio «Niente me piace», al contrario, son días de madurez y de comprensión ante mi misno y ante los demàs, y si bien he sufrido bastante, también he gozado, me he divertido, he amado, he buscado, y algo he encontrado, en un camino a ratos oscuro perturbado y a ratos también luninoso y acogedor.
Tengo casi 51 años, y creo poder decir que he vivido las suficientes experiencias como para saber que es lo que me viene bien y que es lo que nunca màs, y como creo que no viviré más allá de los 70, seguramente menos, aunque eso nadie lo sabe, puedo decir que el amor, la honestidad y la lucha son mi bandera, y que continuo con las ganas renovadas para continuar despierto al arte y a la vida. Si no fuera así, tampoco necesito llenarme el ego.
Hoy estoy en paz, en buena parte gracias a mi pareja y al haberme alejado de lugares en los que se me había encorsetado más de la cuenta en etieuetas baratas y con una reputación algo dudosa. No hay tanta gente que realmente me conozca.
Se puede decir que en este rincón del anonimato se vive mejor, mejor para mí y los míos
Nada más, gracias por tu tiempo y por adquirir este humilde libro. Sé que a veces los delirios, tanto de gradeza coml de bajeza han dejado huella en él, pero también pensamientos nobles y humanos han sido protagnistas.
En el medio de todo eso esta quién realmente soy.
Te deseo buena resto de vida querid@…
P.D:
En cuanto a mis demonios, seguiré combatiendo con valentía y a corazón abierto, en una mente a veces maltratada pero que todavía conserva la suficiente cordura y la suficiente inteligencia como para volver a ir a ese otro lado y regresar una vez más…
FIN


