Oscuro

Apareces en la madrugada como un escalofrío contenido, te reconocí al instante por tu manera de estrujarme.

Pensé que me había acostumbrado a la soledad y que ya no vendrías a por mí, pero nuevamente te sentí en el vacío.

Me atrapas de una forma extraña cuando la decepción me acompaña en la más absoluta intimidad.

Es una inquietud fría y punzante que me separa de los buenos momentos.

Te reconozco rápidamente por tu gélida sombra que me envuelve, y ya no hay forma de despegarse y arrancarte de mí más profundo interior.

Hoy te volví a sentir en forma de vacío, cuando el silencio se convierte en espesor y la luz de un nuevo día me atormenta.

Es una sensación producida por el abandono.

Me hago el fuerte y dura un tiempo la firmeza de mí personalidad, pero vuelves a por mí cuando ya no quedan canciones.

Sacudes mí esperanza y le quitas el sentido a todo.

El miedo es un vacío interior repleto sombras.

El miedo es inquietud en el alma que se quiere esconder de si misma.

Trataré de dormir y volver a reconstruir mi armadura que tantas veces me sirvió para nada.

Está muy dentro, cuando dejas de ocupar mi soledad.

Y no me quedan abrazos en los que descubrir la pasión de alguién nuevo.

Me consume….

Me devora…

Me destruye…

El vacío se ha tragado el sentido y la fuerza que acostumbro.

El miedo interno, cuando los espacios se nublan y los sonidos se distorsionan.

Me debilita…

Me conduce hacía la nausea…

Será un instante en el sentido de los amaneceres inquietos que el consumo constante atraviesa mí calma que fuertemente sostengo a base de arte.

Los contrastes han podido conmigo una vez más y, ya no hay nada que lo pueda evitar.

Vuelves para recordarme que aún así necesito algo más.

¿Qué quieres de mí…?

Será mejor no compartir éste instante, pues nunca se sabe quién está leyendo al otro lado.

Dormir y descansar para calmar el vacío de éste sin sentido al que regreso sin ningún motivo.

Me hice fuerte,

pero sabes frenar mi entusiasmo.

Tuve miedo ésta noche, ¿que pretendes…?, me desnudé otras veces y quién sabe cuantas veces más.

¿que lo produce?

Se reconocerte al instante cuando apareces.

Una sensación de debilidad interior que me atraviesa.

Aún así volveré a por ti cuando el desierto se convierta en calma y las noches me dibujen el amor que siempre resuelve los conflictos.

Se de ti cuando regresas,

y se que lo haces lentamente.

Aún cayendo podré contigo.

Punzante…

Interno…

Oscuro en el abismo….

llFuera!!

4 comentarios

    • Muchisimas gracias Pippo. Acabo de enterarme. No se que le pasa a mi WordPress que no me llegan los mensajes. Por cierto muy bueno tu último escrito sobre el ruido de la ciudad. He querido comentarlo y no me deja. Un abrazo

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