PIEDRA

Me topé en la vida con personas diversas, cada una con sus inquietudes y sus miedos, llenas de razones que se supone les servían de excusa para no decir jamás lo que verdaderamente sienten, y entre todas ellas no hubo ni una sola que se pusiera delante de las cámaras junto a mí, ninguna aguanto bajo la tormenta demasiado tiempo, se podría decir que confié en casi todas, y casi todas se marcharon antes o después, unas quise que se fueran, otras me gustaría que hubieran durado un poco más, a otras las abandoné yo mismo, y la mayoría regresaron a sus planes, llenando de mentiras un mundo que resultaba ser el de los cobardes que confunden la sinceridad con la maldad y la honestidad con la ingenuidad, por eso desperté de golpe, lleno de rabia y de intensa y cruda íra en una realidad que nunca me correspondió.

Fueron muchos los que se maravillaron y otros tantos los que rehuyeron de un corazón que late por la justicia de los que aman la verdad.

La vida, que te va haciendo piedra, se vuelve amarga si dejas que esos extraños que son los demás te llenen la cabeza de ruido, asqueroso ruido.

Así que tal vez todo fue mal por el simple hecho de ponerse frente a la camara, en ese lugar en el que todos tus defectos salen a la luz, en esa distancia corta y a la vez tremendamente hiriente en la cual poco o nada se puede suponer.

Confiar fué la piedra y el pulmón de la patraña, la base en la que todo se subestimó. De ese modo reconocí que mientras tuviera fuerzas para respirar pensaba llegar hasta el final de esa piedra endurecida que habían plantado en medio del mí cerebro, esa semilla mugrosa que quisieron fuera la guerra de mís días tranquilos.

Ahora que ya se que hasta el más cercano miente, soy capaz de enfrentar toda la mierda que me supone lo grisaceo, lo falso, ese mundo de irrealidades.

Tú, tú mismo, sabes que no hay mucho por lo que seguir luchando, pero en cambio piensas morir de pié.

Tampoco dudaría de la falta de comprensión, para mí ya no existes, para mí apenas dejo el placer de consumir el tiempo sin personas que no sean capaces de corresponder a una verdad que a la vez resulta tan difusa como lo que nunca encontré.

La piel se hizo barro, y tus palabras sombras de hielo, y ahí, donde dejaste de volver, es donde nunca debiste llegar.

Por fin camino solo, estoy preparado, preparado para abandonarlo todo de una vez. No pienso esperar a quién acostumbra a mentirme, ni espero nobleza de quién solo sabe huir.

Frío y seco en la sed de un Jueves herido, que no vencido, en esta seriedad en la noche de la falsedad común.

Los focos ya no intimidan mi interior, ni mis entrañas, ni mis ganas.

Las ganas… intactas.

Piedra…

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