POLVORA MOJADA

No te acuerdas de las horas que pasamos sin pretenderlo, sin esfuerzo alguno. Ahora en cambio media hora se te hace larga, y la verdad, ya no se como era que nos divertíamos.

Sobrevivir para dormir 14 horas.

Apenas te acuerdas, lo dejaste atrás sin esfuerzo ni llanto, lo dejaste.

Media hora.

Pólvora mojada bajo tus bragas que ya no me regalas en un deseo muerto por la ficción de una vida cómoda.

Canción sin ritmo en el salón.

Juego de brazos cruzados en la apática manera de regresar.

No te apetece estar, por eso no te busco, ni siquiera te escribo. Supongo que el mirar tú ombligo te lleva todo el tiempo.

Más sensatos son los suelos de piedra y sal que me llevan hacía la distancia que se hace más grande.

Dejemoslo así.

Tan solo cuando no tienes opción es que te quedas.

Dejemoslo así.

Secos de una vida juntos que nunca tendremos, sin reflejos del pasado ni estofado en la nevera, en aquella primavera en la que dejaste de amarme para siempre.

Soy consciente de tu falta de ganas, y esos tus mañanas que están por venir mejores sin darte cuenta de que no es posible ser quiénes fuimos.

Ni yo para ti… ni tu para mí.

Dejemos de disimular y hacer como que nos importa, no es necesario ni posible avivar recuerdos que no dicen nada.

La mala fama del seductor que cae en la trampa de sabanas blancas y café templado tras la humedad.

Aquí paz y después inercia de domingos.

Así te vas, con tu regalo para el amado palo de reses.

Trece…

Crece…

Piel al sol de los caídos en un intento de no hacer nada, apenas trabajar para quién no mueve ni las metas ni las promesas que nunca cumplió.

Decepción gélida en tu sol de invierno.

Pólvora mojada de rodillas y heridas blancas.

Agua estancada,

podrida…

Olvída venir para nada, ya que para nada no vine.

Sesión de cine.

Olor que define.

Amor que persigue.

Viva voz.

Fui servil  y sincero en la cuesta de aquel enero del frio y el destierro quemando tiempo de sueldos ligeros.

Se siente, se cumple, se muere, se duerme, se atrapa, se escapa, se pierde,  se fue…

Corazón.

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