TU PALABRA

Te arranqué de mí para no sentir la ausencia de tú fugaz compañía.

Me dejé los abrazos en el armario, ya que nunca viniste a por ellos.

Renuncié a los regalos de cumpleaños y me quité la idea de que cumples tus promesas.

Después de todo…ni siquiera sabes nada de mis días, y menos de mis noches.

Supongo que sigues al sol de un segundo verano en el que dejamos de vernos. Dejaste de interesarte. Dejaste correr el tiempo. Dejaste de quererme por completo.

Y ahora, ahora que estoy terminando de escribirte ,es cuando me gustaría que supieras que nada me hizo más daño que el que negaras mi existencia ante quién ya sabes

Hizo que olvidaras a alguien que estuvo a tu lado en todo momento.

Desapareciste…

Te fugaste por un impresentable Don que no sabe más que controlar todos tus movimientos.

Ni siquiera él puede saber que cualquier día te pueda apetecer tomarte algo con quién sea y donde sea. Ya no conmigo.

Será lo que te gusta, que te tengan controlada y tener que mentir para mantener un tiempo de libertad sin su mirada desafiante.

Me negaste, a sus ojos me hiciste desaparecer.

Eso es lo que más dolió.

Cuida de tu sonrisa y no la vendas por una vida de soles fríos que no calientan corazones.

Yo procuraré no volver ha confiar en todos tus Si-es.

Te acostumbraste a fallarme, y en parte  es culpa mía volver hacía tu compañía y permitirte que lo hagas.

Será la última vez que me la das, pues ya no tiene valor.

Se sabe de la supervivencia miserable que aprendiste.

Hay algo que te dije que no perdieras,

la dignidad.

Otra que no deberías perder y ya has perdido, por lo menos para conmigo.

Tú palabra.

Era importante…

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *