YO ICEBERG

Sincero y atrevido…

Aburrido entretenido.

No alardear de quién y con quién no.

Solamente ser y distancia.

El ansia sin genero que tiene la tranquilidad.

Creer saberme débil o simplemente no creer.

Decididos momentos en los que…

Quién siempre me trae pero nunca no me lleva.

Sinceros reflejos de una incapacidad honesta.

Diferente…

No establecido…

A veces conmovido…

La real esclavitud.

Y la calma en la siembra de sombras…

Por la luz aparecen…

Retorcido y amable de los que no esperan aunque…

vivir vivo, y sigo.

Terquedad en el silencio de abrazos que ya no se necesitan.

¿Por o para?

Nada más que la distensión en la simple escritura.

Sin recomendaciones…

Sin reconocimientos…

Sin remordimientos…

Disuelto en el silencio de un quién.

70 balcones y la quietud de los desafíos.

La sembrada causa de los relojes tempranos que hierven por dentro en los teclados numéricos.

Mañana…

Felicidad y reserva para tiempos de intrusismo emocional.

Impulsos que son respuesta siendo raíz en lo creativo de un cualquiera.

Ojos de quién sepa sentirse, de quién extrañe una austera elegancia despeinada.

Insignificantes constancias de un viernes que son sin nada.

Y un veneno que fue esclavo de intimidades al romper los cristales.

Calor humano que se pierde y se siente.

Patria de ningún refugio.

Mirar mirar de miras…

Reconozco tus tiernas piedras en la espalda de ayer.

¿Quién quiere ser horizonte?

Inalcanzable…

Engancharme a la libre propuesta en la sensación novedosa.

¡Ya!

Creer mirándome consumir vida.

Gasolina de una ciega sentencia emocional.

Recuerdo intrigante, estimada y febril.

Bravos de invierno y postal.

Flor de tiesto plastificado en abandonos fracasados.

Vivo…

Fiel…

Piel…

Miel…

¿Quién?

Ver.

Yo Iceberg.

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