Vida, Amor y Muerte

Mentiría

si te dijera que no he sufrido en el camino. Tanto por realidades como por la imaginación, pero puedo decir sin recor que si bien no me gustó enloquecer, a su vez, por ello hoy disfruto del amanecer.

Amanecer

de tantas veces que te encuentro a mi lado, y para nada me he sonrojado por absurdas historias que hablaban de mi condición. Siempre con rebelión ante los insultos de quienes creen de su polla todo un indulto a sus mierdas irrisorias.

Cansado

de algunos parias y seguro en el equilibrio que me proporcionan algunas pocas personas. Personas que como yo saben observar, que perciben su entorno y sufren por los escombros del ser humano.

Apresados

en su falta de escrupulos, con esdrujulas vocales cerradas al mundo. Profundo y descarado verano que se sabe indiferente. Jamás obediente en asuntos referentes al odio y la mentira.

A veces con ira

y frustrados por no ser comprendidos, pero con el latido de corazones fuertes, valientes, en su empeño de hacer de la vida algo mejor, con compasión ante los débiles e injusticias. Claramente hay inmundicias que jamás podrán ser reparadas, como cicatriz en el cuerpo que se hace viejo. Otras veces presos de un pensamiento, pero capaces de atravesar el viento como quijotes y armamento.

A Dios no le pido,

pues sería en nombre de quién nada se entiende, pero saber sabemos siempre del misterio que no se aprende a base de falacias y ruinas neuronales. Discipulos del caos.

Abrazaos

al silencio que reconforta, a la paz interior de una ola al romper, y cuidate de no ser carne de mentiras o rumores, pues es cuando más llores que vendrán a ladrarte con o sin flores. Mejor vivir y confiar, sin ser iluso ni mendigar. Para cuando quieras darte cuenta, ya habrás caminado entre la niebla, en la sal de tus lágrimas y el fuego de un corazón que sabe por emoción a quién debe devoción.

Y olvida el ruido

y a todo aquél que te lo provova, pues es desde sus bocas que tragarán guerra y fracaso, sin retraso en las verdades de quienes fueron ejemplares sin ser ejemplos de nadie, ni tan siquiera santos ni frailes. Errando en algunos destinos, y en otros sobresalientes.

El consuelo

no siempre es de tontos, tan solo cuando es de muchos que se refugian en lodos ajenos, ni siquiera muevo un dedo por las prisas ni rastreros que con su mirada hiriente creen saber de los presentes.

Y el futuro

latente de vida y amor… amor y muerte, muerte y descanso…

después el todo… en tí.

Ante tí.

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