ELLA
De repente volví, volví a mis manías, a mis inquietudes. De repente los abrazos se me hacían fríos, y la cabeza respondía a todo pensamiento. Cruce el umbral de los malditos, ese del que no puedes escapar ni un segundo. Y cada mirada era un abismo, cada murmullo un griterío, cada luz un fogonazo y …
