Y es que no hay más que una
Ella se peinaba frente al espejo, y se miraba. Como queriendo reconocerse en un cuerpo que los años habían maltratado. Se dejo dejar en el tiempo y la propia inercia de la naturaleza humana hizo el resto. Siempre fue una luchadora y no se dejo humillar por nadie. La única mujer de su trabajo rodeada …
